No pagues más de la cuenta en calefacción

Estamos en noviembre y ya sentimos la dureza del invierno. Abrigos, bufandas y gorros han sustituido a bañadores, chancletas y vestidos. Pero el invierno no llega nunca sólo: le acompaña la factura de la calefacción; hasta un 70% de nuestros gastos domésticos en suministros. Pero, ¿estamos pagando en calefacción lo que deberíamos? Te damos algunas pistas para que sepas y también para que lo soluciones.

Houston, ¿tenemos un problema?

En un piso de 80 metros cuadrados, no deberíamos pagar más de 100 euros entre calefacción y agua caliente al mes, de media. Si tu casa es más grande o más pequeña, puedes hacer un cálculo proporcional para saber si pagas más de la cuenta o no. Si pagas más, tenemos un problema.

Hay otros indicativos que nos lo indican. Por ejemplo, preguntando a otros vecinos con pisos similares al tuyo cuánto pagan ellos. Evidentemente los hábitos de cada familia son diferentes y la cantidad puede variar. Pero si tu factura es muy superior a la de las casas de tu entorno, algo falla. Por último, si la casa está habitualmente fría o hay corrientes de aire en su interior, seguramente estás pagando más de lo debido porque el calor se está escapando.

Una solución yo quiero

Podemos realizar algunas actuaciones para reducir el gasto en calefacción y que éste se ajuste más a las características de tu hogar:

  • Cambiar las ventanas: Unas ventanas viejas o que cierran incorrectamente son la principal vía de escape de calor de una vivienda. Tú pones la calefacción pero notas que sigue habiendo corrientes; subes la temperatura (por cada grado de más el gasto se incrementa en un 7%) y nada; pues revisa tus ventanas. Es posible que cierren mal o que no encajen del todo bien en el marco. O que sean muy antiguas y tengan muy poca capacidad de aislamiento por el marco o por el vidrio. El calor se va de tu casa y con él, tu dinero a fin de mes.
  • Cambiar la caldera: Puede que la caldera, de tu casa o de tu comunidad, haya pasado la revisión. Pero eso no quiere decir que necesariamente sea eficiente. Cuando una caldera está vieja, calienta menos y gasta más. Y por cierto, si la caldera del edificio es de gasóleo, habla con tus vecinos para cambiarla. Lo notarás en la factura desde el primer día.
  • Solucionar los defectos constructivos del edificio: Los criterios de eficiencia energética son relativamente nuevos en construcción. Puede que un edificio esté construido con buenos materiales, pero eso no garantiza su eficiencia energética. El calor puede escapar por suelos, fachadas, tejados o por los famosos “puentes térmicos”. Por eso es recomendable aislar térmicamente los edificios con materiales especiales.
  • Además, existen otras medidas de ahorro que dependen de tus hábitos y que rebién deberíais poner en práctica: ventilar en poco tiempo, poner alfombras en el suelo, tener la casa entre 19º y 21º, apagar la calefacción cuando no estás en casa, no poner ropa mojada en los radiadores o subir las persianas durante el día para que entre la luz y el calor.

Todo depende

Naturalmente, todo esto es orientativo y depende de varios factores que hay que tener en cuenta:

  • No todos los pisos de un edificio gastan la misma calefacción. Por ejemplo, es normal que el último piso, que colinda con el tejado, sea más frío o que los pisos intermedios sean un poco más cálidos que el primero. Esto se debe a que por ejemplo un tercer piso queda emparedado entre el 2º y el 4º, de tal manera que el calor se mantiene mejor.
  • La orientación de la casa también influye. Las casas que dan al norte, total o parcialmente, son más frías que las que dan al sur. También hay que tener en cuenta si el edificio tiene otros edificios al lado o si sus 4 costados quedan al descubierto, quedando más expuesto.
  • La calidad constructiva del edificio (a menudo asociada a la antigüedad) es otro factor que influye, como ya hemos visto.

En próximos post hablaremos también sobre la calificación energética de los edificios. Es una nota que se le pone a los edificios para determinar su grado de eficiencia energética y si te vas a cambiar de casa o a comprar una nueva, es recomendable tenerlo en cuenta para que luego no pagues más de la cuenta en tu factura de calefacción.

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